Por Stiven Cartagena
agosto 26, 2026
En 2018, cuando Florianópolis organizó por primera vez el Startup Summit, la duda era relativamente básica: ¿tenía Santa Catarina un ecosistema de startups capaz de sostener un evento de esa escala?
Ocho años después, la pregunta cambió.
"Ya no es si tenemos ecosistema, es ¿qué vamos a hacer con él?", dijo Fábio Búrigo Zanuzzi, director técnico de Sebrae Santa Catarina, durante la apertura del Startup Summit 2026, que comenzó este miércoles en Florianópolis.
La transformación se puede medir en el propio evento. La primera edición reunió a una fracción de los actores que hoy llegan a la capital catarinense. Esta vez son más de 10.000 participantes, 283 ponentes, 10 escenarios y delegaciones de más de 30 países, según Zanuzzi.
Pero para el ecosistema local, el tamaño del evento es menos importante que lo que representa: una transición desde la construcción de infraestructura hacia una etapa en la que Florianópolis busca conectar sus startups con capital, talento y mercados fuera de Brasil.
El crecimiento de Florianópolis no parece explicarse únicamente por incentivos fiscales, infraestructura o ubicación geográfica.
Un estudio de Startup Genome citado durante la apertura del Summit concluye que la principal fortaleza del ecosistema es su comunidad. Según Zanuzzi, un fundador en Florianópolis recibe casi el doble de horas de apoyo de otros emprendedores que sus pares en ecosistemas como Estocolmo, Fráncfort o Tel Aviv.
Además, 96% de los fundadores no pretende abandonar la ciudad.
Ese nivel de permanencia es relevante porque revela que el ecosistema no funciona únicamente como un lugar donde las startups se instalan, sino como una red de relaciones que retiene talento y conocimiento.
Zanuzzi atribuyó esa fortaleza a cerca de 40 años de trabajo conjunto entre las instituciones que hoy forman parte del ecosistema catarinense.
Ahí está una de las características más particulares de Florianópolis: la construcción de startups no ocurre de manera aislada. Universidades, empresas, organizaciones de apoyo, inversores y gobiernos han ido formando una estructura compartida alrededor del emprendimiento tecnológico.

La Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC) aporta talento e investigación; ACATE articula al sector tecnológico; Sebrae trabaja con emprendedores y pequeños negocios; y las instituciones públicas participan en programas, infraestructura y políticas de innovación.
La lógica es acumulativa. Una universidad puede formar al fundador; una incubadora ayudar a desarrollar el producto; una empresa convertirse en cliente; un fondo financiar el crecimiento y una organización como ACATE conectar a la compañía con otras empresas y mercados.
Ese entramado es precisamente lo que Zanuzzi considera difícil de replicar.
El éxito local, sin embargo, también está creando el siguiente desafío.
Según los datos de Startup Genome presentados por Zanuzzi, los fundadores de Florianópolis tienen 27% menos conexiones con los principales ecosistemas del mundo, mientras que apenas 23% mira hacia mercados globales desde el inicio.
La paradoja es clara: la ciudad ha conseguido construir un entorno atractivo para crear una empresa, pero todavía necesita desarrollar mejores rutas para llevar esas compañías fuera de Brasil.
"Construimos uno de los mejores lugares de Brasil para comenzar una empresa, y aún no construimos el camino de salida de ella hacia el mundo", resumió Zanuzzi.

El Startup Summit 2026 intenta precisamente abrir ese camino.
La edición de este año incorpora el Startup Summit Global, con delegaciones de cerca de 30 países, inversores internacionales, universidades y hubs tecnológicos. También se realizarán rondas de matchmaking entre startups brasileñas y representantes extranjeros.
La estrategia parte de una premisa sencilla: la internacionalización no se consigue únicamente anunciando que un ecosistema quiere ser global. Requiere relaciones entre personas, fondos, empresas y universidades.
"Los corredores entre ecosistemas se construyen con personas, no con anuncios", dijo Zanuzzi.
El desafío también es territorial.
Durante la apertura, Zanuzzi pidió mirar a Santa Catarina como un ecosistema completo y no únicamente a su capital. Según el REPID 2025, índice que compara los 27 estados brasileños, Santa Catarina ocupa el segundo lugar nacional, su mejor salto histórico.
El estado lidera, de acuerdo con ese índice, en cantidad de startups, conectividad y ambiente institucional.
Pero los mismos datos muestran las debilidades que podrían limitar ese crecimiento: Santa Catarina ocupa el séptimo lugar en educación básica, el séptimo en investigación y desarrollo y el octavo en fuerza laboral calificada.
La contradicción es importante. El estado ya tiene empresas, emprendedores y una estructura institucional para impulsar innovación, pero necesita fortalecer las condiciones que producen talento y conocimiento si quiere sostener ese crecimiento durante la próxima década.
Por eso, Sebrae Santa Catarina y la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación presentaron durante el Startup Summit el REPID SC 2030.
La iniciativa involucra a 20 instituciones que asumirán responsabilidad sobre 80 indicadores del índice, con metas, plazos y responsables definidos.
La intención es convertir los indicadores en una agenda de gobernanza compartida.
"Ninguna de ellas mueve estos indicadores sola", planteó Zanuzzi.
Hay otro desafío que aparece en el discurso de apertura y que amplía la conversación más allá del ecosistema tecnológico.
La inteligencia artificial está reduciendo el costo de construir compañías de software, pero también puede convertirse en una herramienta de productividad para las empresas que están fuera de los grandes centros tecnológicos.

Santa Catarina tiene 295 municipios y más de un millón de pequeños negocios, según los datos presentados por Zanuzzi. Son panaderías, talleres, clínicas, empresas de confección, posadas y otros negocios que difícilmente forman parte de las conversaciones tradicionales sobre venture capital o startups.
Para ellos, la IA puede representar una oportunidad de productividad, pero también un riesgo de quedar todavía más rezagados frente a las empresas que sí tienen acceso a tecnología.
"Si la tecnología llega solo a Florianópolis, no reduce la desigualdad; la aumenta", dijo Zanuzzi.
Ese planteamiento cambia también el papel que juega Sebrae dentro del ecosistema. La organización no busca únicamente impulsar startups, sino conectar esas empresas con la economía tradicional.
"Startups y pequeños negocios no son agendas separadas, son la misma economía en estadios diferentes", sostuvo.
El Startup Summit 2026 representa así una especie de punto de inflexión para Florianópolis.
La ciudad ya no necesita convencer a Brasil de que tiene un ecosistema tecnológico. Los datos de comunidad, permanencia de fundadores, empresas y conexiones institucionales apuntan en esa dirección.
Ahora debe demostrar que puede producir compañías capaces de crecer internacionalmente, atraer capital extranjero y mantener en Santa Catarina el valor económico generado por esas empresas.
Durante tres días, más de 10.000 personas, inversores, startups, corporaciones, universidades y delegaciones internacionales se encontrarán en Florianópolis.
El objetivo de fondo es más ambicioso que organizar otro gran evento de startups. Como lo planteó Zanuzzi durante la apertura: en 2018 el objetivo era demostrar que Santa Catarina merecía estar en el mapa: "Eso está hecho."
Ahora la apuesta es conseguir que las empresas nacidas allí se queden en Santa Catarina, crezcan y lleguen al mundo sin necesitar salir de allí. Florianópolis pasó de preguntarse si tenía suficientes startups para sostener un gran evento a discutir cómo convertir su comunidad tecnológica en compañías capaces de competir internacionalmente. El Startup Summit 2026 reúne esta semana a más de 10.000 personas y delegaciones de cerca de 30 países.
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