En un esfuerzo por promover la inclusión financiera y la banca digital en la economía salvadoreña, Bancoagrícola se ha aliado con Accion y el Centro Mastercard para el Crecimiento Inclusivo. La iniciativa también busca utilizar las remesas, que representan una cuarta parte del Producto Interno Bruto nacional, como punto de entrada para integrar a la población de bajos ingresos al sistema financiero formal a través de la plataforma digital Nequi.
Según Carlos Perafán, Vicepresidente y Gerente Regional para América Latina de Accion Advisory, digitalizar las remesas “puede ayudar a transformar uno de los flujos financieros más confiables y recurrentes en América Latina en una puerta de entrada para la inclusión”. Como parte del trabajo con Bancoagrícola y Nequi, “buscamos integrar a los usuarios en un ecosistema digital y, al hacerlo, crear una base de confianza y visibilidad”.
La colaboración se centra en convertir la fintech colombiana Nequi, en algo más que una billetera digital. El plan es desarrollar un ecosistema donde los usuarios puedan no solo recibir dinero del exterior, sino también gestionar pagos cotidianos, como matrículas escolares o compras en comercios locales. Paralelamente, se crearán modelos alternativos de evaluación crediticia basados en datos de transacción, dirigidos a personas actualmente invisibles para la banca tradicional.
Para los microempresarios, esto abre oportunidades concretas. Perafán explica que las remesas digitales pueden “desbloquear un conjunto de oportunidades que simplemente no existen en los sistemas basados en efectivo”, permitiendo pagar a proveedores, aceptar pagos digitales y participar en el comercio electrónico local. En general, “buscamos transformarlas en activos financieros productivos para los microempresarios”.
Paradoja clave en la economía salvadoreña
A pesar de que más del 87% de los adultos posee un teléfono móvil, el 70% de las transacciones diarias se realizan en efectivo. Cada mes, alrededor de 440,000 personas, en su mayoría jóvenes y pequeños empresarios, reciben remesas a través de Bancoagrícola, pero la mayoría retira el dinero en efectivo de inmediato, sin dejar rastro digital ni acceder a otros servicios financieros.
«El dinero enviado desde el exterior permite construir una casa o pagar estudios, pero al llegar en efectivo, se vuelve invisible para el sistema», explicó Alejandro Amorin, Gerente de Pagos Digitales de Accion. «Digitalizarlo significa que las familias pueden empezar a construir un historial que les abra puertas, como un crédito para un negocio», añadió.
Las remesas hacia El Salvador, provenientes en un 90% de Estados Unidos, aumentaron un 16% interanual en los primeros cinco meses de 2025. Para un país donde estos envíos constituyen la mayor fuente de ingresos, capturar una fracción de este flujo dentro del sistema formal representa una oportunidad transformadora.
Para Juan Manuel Rogel, responsable de Nequi en El Salvador, ya se observa un cambio en el comportamiento. «La gente está empezando a usar la plataforma no solo para recibir dinero, sino para pagar servicios y hacer compras digitales. Es el primer paso para construir una identidad financiera», afirmó.
La alianza representa un nuevo capítulo en una colaboración de ocho años entre Accion y Mastercard, que busca ampliar el acceso a la economía digital para millones de personas.
Replicación del modelo en la región
Basado en la experiencia, Perafán señala que los mercados más fuertes para replicar este modelo son aquellos donde las remesas representan una alta proporción del PIB. “Países como El Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y partes de México se destacan”, afirma.
Escalar el impacto requiere alianzas en capas, trabajando con instituciones financieras locales, fintechs y redes globales. Recientemente, el fondo también anunció una alianza en México, similar al modelo que aplicará en El Salvador. Accion trabajará con Fincomun para desarrollar un crédito de capital de trabajo digital mediante el análisis de datos alternativos.
“Con Fincomun en México, estamos explorando oportunidades para aprovechar datos alternativos de otras fuentes, como proveedores de bienes de consumo masivo como Bimbo, para digitalizar la oferta de crédito”, concluye Perafán.
