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Primicia: Cuenca, la fintech para la inclusión financiera cerró una inversión de US$7.4 millones

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Contxto – La fintech mexicana Cuenca está terminando el año con una nota positiva. En una entrevista reciente con el fundador y CEO, Matin Tamizi se reveló que la startup recaudó una inversión Serie A de US$7.4 millones en noviembre pasado.

Stripe, el desarrollador gigante de APIs para pagos, lideró la ronda y además esta fue la primera inversión de la firma en América Latina. 

Tamizi agregó que la inversión se utilizaría para mejorar su producto y servicio.

La startup ya había recaudado US$2.2 millones de Kaszek Ventures y Andreessen Horowitz en 2018. Esta última, previamente invirtió en gigantes como Twitter y Facebook. Sin embargo no había invertido en una startup mexicana antes de que llegara Cuenca

Esto da un total de US$9.6 millones en financiamiento. Mientras tanto, la solicitud de Cuenca para el cumplimiento de la ley fintech de México está en proceso.

Cuenca llama a los no bancarizados en México

Cuenca, la fintech de empresa al consumidor (B2C) fue fundada a principios del 2018 por el nacido en Irán, educado en EUA, con experiencia en Silicon Valley, Matin Tamizi.

Mediante la aplicación, los usuarios pueden abrir una cuenta de banco completamente funcional en poco tiempo. Sus servicios cubren transferencias bancarias, pagos electrónicos por servicios como Netflix, Spotify, facturas, entre otros. Cuenca no cobra comisiones por abrir una cuenta de banco con ellos. 

Además, se puede retirar dinero en cualquier 7-Eleven o en algunas farmacias mexicanas como la Farmacia Guadalajara. 

Por otra parte ofrece una tarjeta de débito física. Si una persona vive en la Ciudad de México pueden recibir este pequeño pedazo de plástico en 90 minutos. La fintech también entrega la tarjeta con DHL a otras partes de México y espera pronto acelerar este servicio. 

En mayo del 2019, tuvo alrededor de 500 usuarios. Siete meses después ya tiene 50,000 y Tamizi reporta que está creciendo a un ritmo de 1,000 usuarios nuevos al día. 

El fundador le atribuye este impresionante crecimiento al nivel del producto en sí, además del servicio al cliente de calidad que ofrece su equipo en Whatsapp. No usan bots, amigos. 

Por otro lado, la startup integra en sus operaciones un dicho clave de Silicon Valley. 

“Es más importante tener 100 clientes que estén enamorados de tu producto que tener un millón que usan tu producto, pero que no son felices con él”, dijo Tamizi durante la llamada. Es fácil para él decirlo, con números de crecimiento como esos…

Construyendo un equipo perfecto

El equipo actual de Cuenca consiste de treinta y cuatro personas, de las cuales, doce son ingenieros.

Bibiana Monterde fue la primera contratación de la startup como directora creativa con un BA de la Universidad Academia de Arte de San Francisco.

El segundo en unirse a Tamizi fue Ricardo Medina con un MA de Oxford y quien previamente había trabajado desarrollando el tan útil sistema de transferencia financiero mexicano, SPEI. También trabajó en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), un supervisor clave de las operaciones bancarias y financieras del país.

El software de la startup es de fuente abierta, por lo que cualquiera que esté interesado en construir su propia solución puede utilizarlo libremente. Esta decisión se deriva del deseo de Cuenca de acelerar el ecosistema de startups.

Amar las fintech antes de que fuera sexy

La gran presencia de las fintech en el mundo de las startups es innegable. No obstante, existen fundadores a los que ya les gustaba la industria antes de que se pusiera de moda. El fundador y CEO de Cuenca, Matin Tamizi fue uno de ellos. 

Nacido en Irán, Tamizi llegó a las Estados Unidos como un inmigrante indocumentado a los seis años. Durante su infancia, Tamizi vio a su madre trabajar duro y fue impresionante ver que lo que constituía la cuenta bancaria de su familia era un sobre amarillo debajo del colchón.

Esta realidad lo seguiría durante toda su vida, hasta que un día cuando tenía diecinueve años, Tamizi decidió que quería crear su propia fintech algún día. Esto fue durante la época en que él estaba estudiando para convertirse en un Ingeniero en Software Informático en la Universidad de Maryland, College Park. 

Pero este sueño se pondría en pausa porque había cuentas que pagar en casa. Al graduarse 2005, tomó un trabajo que lo mantuvo viajando entre Estados Unidos y Europa. 

Luego en 2008, después de haberse concluido el pago de la hipoteca de su madre, Tamizi dejó su trabajo y voló a Silicon Valley.

Su primer empleo allá fue en Milo, una startup de e-commerce que apenas comenzaba a crecer. Colaboró tanto como ingeniero de software y vicepresidente de desarrollo de negocios a la vez. Ebay terminó comprando esta startup por US$75 millones en 2010.

En ese mismo año, fundó Balanced, un procesador de pagos en línea para mercados y plataformas de crowdfunding. Recaudaron más de US$5 millones de Y Combinator, Andreessen Horowitz y Brian Chesky de Airbnb. Esto dio como resultado que la startup completara transacciones por más de mil millones de dólares en 2014. La startup se vendió en 2015.

El tiempo había pasado pero el sueño seguía presente. Tamizi quería crear una startup que fomentara la inclusión financiera, sin importar el contexto socioeconómico.

Comenzó su investigación para encontrar el lugar adecuado para crear su fintech. Finalmente, eligió a México.

México, el lugar para las fintechs

primicia: cuenca, la fintech para la inclusión financiera cerró una inversión de us.4 millones

Tamizi detalló las razones por las que escogió a este país latinoamericano.

Primero que nada por el sesenta por ciento de personas no bancarizadas en el país. También le llamó la atención la desconfianza de la población hacia las instituciones bancarias tradicionales, las cuales escasean en el país en comparación con lugares como Estados Unidos.

Sin mencionar la rica cultura de México, desde los tacos de barbacoa hasta su historia. Además de la existencia de varias universidades mexicanas de donde se gradúan muchos ingenieros talentosos todos los años.

El equipo de Cuenca también se dio cuenta de que las elecciones eran escasas para obtener algo tan simple como una tarjeta de débito. Sin mencionar el número limitado de servicios que la población recibió de los bancos, especialmente si una persona tenía entre dieciocho y treinta y cinco años.

Este grupo compuesto por Millenials y Generación Z está encantado con Cuenca y es el mercado con el que ha tenido más éxito. Específicamente, aquellos entre dieciocho y veintitrés representan el treinta por ciento de la base de clientes de la startup. El otro quince por ciento usa la aplicación para recibir dinero y hacer retiros de los cajeros automáticos.

El resto son personas que no tienen una cuenta bancaria en otro lugar, ya sea porque viven lejos de un banco tradicional o porque la cerraron y prefirieron guardar su dinero debajo del colchón en casa.

¿Guarda todo bajo el colchón?

“Para mucha gente, almacenar dinero debajo de un colchón no tiene sentido”, dijo Tamizi, durante la llamada. “Pero para mí es muy razonable porque el colchón no te cobra ninguna tarifa. Y puedes acceder a tu dinero cuando quieras”.

Algunos fundadores de fintech afirman que la competencia no es entre ellos, sino con los bancos tradicionales. Pero Tamizi tiene una opinión diferente.

El enemigo es el efectivo. Más específicamente el dinero que pones debajo del colchón.

-ML

Traducido por Alejandra Rodríguez

Mariana López
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