La fintech británica Revolut, valorada en 75.000 millones de dólares, anunció que ha solicitado una licencia bancaria en Perú. Este movimiento marca la quinta expansión de la compañía en Latinoamérica, siguiendo a sus planes anunciados para Brasil, México, Colombia y Argentina, y forma parte de su estrategia global para alcanzar los 100 millones de clientes para 2027.
Esta incursión refleja el creciente interés del sector privado en la banca digital latinoamericana, donde la adopción casi universal de smartphones y una población aún sub-bancarizada crean un terreno fértil para las fintechs. Una licencia completa permitiría a Revolut, que ya cuenta con más de 70 millones de clientes minoristas en el mundo, introducir gradualmente una gama más amplia de productos localizados.
“Traemos toda nuestra propia red de P2P, que es impresionante, que es la capacidad de poder mover plata entre tú y tus familiares que hay en diferentes partes del mundo de manera instantánea y a cero costo”, dijo Diego Caicedo, CEO de Revolut en Colombia durante una entrevista para Entrepreneur.
Los factores decisivos para la licencia
Sin embargo, el camino desde la solicitud hasta la concesión de la licencia en Perú implica superar expectativas regulatorias que van más allá del mero cumplimiento normativo. Para comprender los verdaderos «factores decisivos» que aceleran o ralentizan este proceso.
«Desde nuestra experiencia, la concesión de una licencia bancaria digital no depende únicamente del cumplimiento normativo formal», explica Italo Migone, Gerente General de Nisum Perú.
«En la práctica, el regulador peruano prioriza la madurez operativa: gobernanza efectiva, controles aplicados al contexto local, resiliencia operativa, gestión rigurosa de terceros tecnológicos y una postura clara frente a ciberseguridad y continuidad del negocio».
Según su análisis, Perú no es el mercado más flexible, pero sí uno donde la predictibilidad del proceso aumenta significativamente cuando la arquitectura tecnológica y el modelo operativo están bien diseñados desde el inicio.
El impacto potencial en el mercado peruano
Según estimaciones, entre el 40% y 45% de la población adulta peruana no está bancarizada, y muchos de los que sí lo están hacen un uso limitado de los productos disponibles. «Las principales barreras no son la falta de tecnología», señala Migone, «sino la informalidad de ingresos, el costo percibido de los servicios, la baja educación financiera y la fricción en los procesos de onboarding. Esto convierte a la inclusión financiera en una oportunidad de crecimiento estructural».
La entrada de Revolut significaría un cambio en el paradigma de la banca local. Para Migone, con licencia podría acelerar cambios relevantes en 12 a 24 meses. «Más allá de una posible presión sobre precios y comisiones, el impacto estaría en elevar el estándar de experiencia digital, simplificar el acceso a cuentas, pagos, remesas y productos multimoneda, y forzar a la banca tradicional a modernizar sus plataformas core, modelos de riesgo y canales digitales».
La solicitud de Revolut en Perú es, por tanto, más que un trámite regulatorio. Es un síntoma de la maduración del ecosistema fintech latinoamericano y un presagio de una competencia que se centrará cada vez más en la solidez operativa, la innovación tecnológica bien gobernada y la capacidad real de incluir a millones de nuevos usuarios en el sistema financiero formal.
Mientras la compañía avanza con su licencia bancaria, todas las miradas estarán puestas en cómo la fintech británica se adapta y despliega su propuesta de valor en un mercado expuesto a plataformas tecnológicas nativas como Rappipay, Global66, Nequi, Ualá, Mercado Pago, Daviplata y Bold.
